Nunca te dije adios.

Nada nos debilita tanto como una herida del alma y aún el más fuerte cae por causa de la   aflicción, el  alma  sucumbe  con el  lamento,  las  ausencias y  el  abandono,  pero renace  con la   abundancia de  la  esperanza   que  trae  consigo  la fuerza del corazón. El amor  no termina cuando alguien seSigue leyendo “Nunca te dije adios.”